Unas mil personas nos manifestamos el pasado sábado 30 de noviembre en Santander para exigir al Gobierno español, el Fin al comercio de armas y relaciones con Israel y el alto definitivo al genocidio en Palestina.
La manifestación que contó con el respaldo de casi cincuenta organizaciones sociales de Cantabria, partió desde Puertchico en punto de las 12 horas en una movilización llena de banderas, pancartas y consignas en favor del pueblo palestino, así como del pueblo libanés; además, durante la actividad se observaron carteles con mensajes que llamaban al boicot a empresas que patrocinan el genocidio.
En esa línea, en el trayecto de la manifestación se hicieron paradas frente a locales de los bancos Santander y BBVA que, según el informe del Centre Delás1 están señaladas como corresponsables del genocidio al financiar a empresas fabricantes de armas.
La actividad finalizó a la altura de Delegación de Correos en donde se hizo un minuto de silencio por las más de 50 mil personas palestinas asesinadas y con la lectura de un comunicado en las que demandamos al gobierno español liderar el llamado a un alto al fuego en Gaza y el Líbano, el fin al comercio de armas y ruptura de todo tipo de relaciones con Israel, además de exigir responsabilidades por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra el pueblo de Palestina.
Posteriormente, varias personas se desplazaron hacia la catedral de Santander en cuyas escaleras se colocaron fotos con imágenes de niñas y niños palestinos asesinados.
De esta forma, en la ciudad de Santander nos unimos junto a más de 50 localidades en toda España que durante este fin de semana atendimos a la convocatoria realizada por la Red Solidaria Contra la Ocupación de Palestina (RESCOP) en el marco del día internacional de solidaridad con el pueblo palestino que como cada año se conmemora en todo el mundo.
COMUNICADO DEL COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS – INTERPUEBLOS
¡PAREMOS EL GENOCIDIO EN PALESTINA!
Hoy volvemos a salir a la calle cuando se cumplen catorce meses desde que comenzó el genocidio de Israel contra los más de 2 millones de habitantes de la sitiada Franja de Gaza. Ya son 50.000 personas asesinadas, el 40% de ellas niños y niñas, y más de 100.000 heridas. Además, la hambruna provocada por el ejército israelí y las deplorables condiciones sanitarias hacen temer por la vida de muchas más. Nueve de cada diez menores padecen alguna enfermedad infecciosa y la proporción en que estos han sufrido amputaciones supera lo visto en cualquier otro conflicto armado. La destrucción del 70% de los edificios, centros sanitarios, escolares e infraestructuras hace imposible la vida allí, hasta el extremo de haberse convertido en el cementerio más grande del mundo. Tanta devastación de poblaciones solo se recordaba desde la II Guerra Mundial, pero en este caso la supera.
También en Cisjordania la ofensiva israelí está siendo brutal. En el último año han matado a más de 750 personas, herido a 6.300 y detenido a 11.200. Los nuevos asentamientos, la violencia de los colonos y el uso de ataques aéreos sobre los campos de refugiados se están generalizando. Todo ello es un paso más de la política sionista, que desde hace 76 años tiene como objetivo expulsar a la población indígena de Palestina para asegurar su proyecto colonial en la región.
Tampoco debemos olvidar a Líbano, que desde septiembre está sufriendo una agresión similar, totalmente injustificable y con efectos terribles para su población: 3.500 personas asesinadas, 15.000 heridas y casi millón y medio desplazadas. Con la destrucción total de pueblos y barrios de la capital y otras ciudades, en la que no se respeta ni a los cascos azules de Naciones Unidas.
En este tiempo, Israel no ha conseguido ninguno de los objetivos que decía perseguir, pero ha logrado que su violencia desmedida ponga en peligro la supervivencia palestina, la paz en la región y la seguridad de sus propios ciudadanos, a quienes dice defender.
Tanta destrucción y barbarie no la podría haber hecho si no contara con la colaboración de Estados Unidos y Europa. La financiación y suministro de armas; el apoyo logístico y de inteligencia; el comercio y la ayuda diplomática; así como la legitimación de sus crímenes y el apoyo mediático han sido necesarios para llegar a este punto. El derecho internacional y sus instituciones han sido puestas en entredicho y deslegitimadas. No se aplican los mecanismos previstos y, cuando se hace, Israel incumple cualquier resolución que ponga freno a sus planes, presentándose como víctima. La reciente orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional contra Netanyahu es un paso adelante, pero está pendiente de poderse llevar a cabo y juzgarle por los crímenes cometidos.
Por todo ello volvemos a salir hoy a la calle como respuesta a la llamada urgente de la población palestina, para detener esta atrocidad. No es suficiente condenar desde la distancia. Es hora de actuar como Estados, de cortar la complicidad con un régimen de apartheid y colonialismo. Los gobiernos y empresas que financian y apoyan a Israel deben rendir cuentas por tomar parte en este genocidio. No es un simple deber moral, es una obligación legal y humana.
Gaza es solo el primer experimento de una era, que si no la detenemos se presenta de una brutalidad sin límites. La lucha por los derechos palestinos está vinculada a las luchas globales por la justicia racial, de género, climática, económica y social. Si no conseguimos detener la barbarie, no solo acabará con Palestina, sino que nos arrastrará al resto.
De nuevo, pedimos al Gobierno de España que:
-
Lidere un alto el fuego inmediato y permanente para detener el genocidio en Gaza y Líbano.
-
Ponga fin al comercio de armas y de tecnología militar y de seguridad con Israel, incluida tanto la venta, como la compra y el tránsito.
-
Exija responsabilidades a Israel por sus crímenes y apoye, al mismo nivel que Sudáfrica, la demanda presentada en el Tribunal Internacional de Justicia contra Israel por genocidio y que se sume a los esfuerzos de la Corte Penal Internacional para juzgar a líderes israelíes por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
-
Rompa relaciones diplomáticas, institucionales, económicas, deportivas y culturales con Israel.
-
Ponga fin a la persecución y criminalización de la solidaridad con Palestina.
NO ES UNA GUERRA, ES UN GENOCIDIO.
Santander, 30 de noviembre de 2024.








